La ciudad de Jerez está completa de contrastes. Resulta posible que la idea que el visitante tenga de Jerez esté cubierta de buenos prejuicios y tal como con las ciudades agrarias, sus clases sociales no han tenido puntos en común durante siglos y la clásica imagen del "señorito" no alcanza hoy siquiera la dimensión de una anécdota de su muy rica historia.
Jerez es una ciudad con una raigambre internacional derivada de su rico comercio dependiente del trabajo agrícola. Gracias a esto se da el doble caso del apego a la tierra, por un lado, y la necesidad de contacto con el exterior y con las técnicas más avanzadas.